PADRES, MADRES Y TUTORES DE LA ESCUELA
PRIMARIA JOSÉ MA. MORELOS Y PAVÓN
C.C.T.15EPR0624B
Las madres y/o padres de familia o tutores, como principales y responsables de
salvaguardar la integridad física, psicológica y emocional de sus hijas, hijos o pupilos,
deberán recibir de la escuela información, cursos o talleres voluntarios, a fin de atender recomendaciones que eviten conductas de riesgo tales como:
Dedicar tiempo para hablar con sus hijas, hijos o pupilos, por lo menos una hora al
día tres veces por semana, de temas directamente relacionados con su desarrollo
escolar y personal; sus preocupaciones, sus emociones, (cómo se siente),
necesidades, (cómo está su salud), aspiraciones, proyectos a corto y mediano
plazo, etcétera. Procure realizar en familia actividades de convivencia (deportivas,
recreativas y culturales).
Pensar en un buen lugar para conversar, libre de distracciones. Estas
conversaciones deben convertirse en una práctica frecuente, que permita notar
un cambio en el estado de ánimo de sus hijas, hijos o pupilos. Platique con ellos
ofreciéndoles confianza para saber si enfrentan algún conflicto.
Tomar en serio lo que sus hijas, hijos o pupilos le comenten, lo que exponen y
muestre interés por sus aficiones, así como por sus relaciones con sus
compañeros, maestras y maestros.
Cuando sus hijas, hijos o pupilos tengan alguna situación que usted no pueda
manejar busque ayuda profesional, por ejemplo: la Procuraduría Federal de
Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, las Procuradurías de Protección de
Niñas, Niños y Adolescentes de cada entidad federativa o en el Sistema Nacional
para el Desarrollo Integral de la Familia.
Recuerde que Usted es responsable de salvaguardar la integridad física,
psicológica y emocional de sus hijas, hijos o pupilos, por tanto, debe supervisar
constantemente su comportamiento, los objetos que llevan a la escuela, los
lugares que frecuentan, quiénes son sus amistades más cercanas y estar alerta
ante cualquier cambio de conducta prolongado.
Evite gritar o usar castigos corporales como una forma de disciplina, puesto que
eso conlleva la idea implícita de que, ante una situación de desagrado, pueden
usar la fuerza. Siempre que hable con ellos y sobre todo en una situación de
conflicto, trate de mantener la calma.
Acudir con frecuencia a la escuela para preguntar por la conducta de sus hijas,
hijos o pupilos, no sólo en las juntas escolares. Haga equipo con los docentes, pues
ambos tienen el mismo objetivo: el desarrollo integral y sano de las niñas, niños y
adolescentes, por tanto, si observa algo fuera de lo común de forma constante,
notifíquelo preferentemente por escrito y de inmediato al docente o director(a)
escolar, además de buscar ayuda profesional para recibir atención psicológica o
médica.
Establecer reglas y límites en horarios para generar hábitos que los ayuden a
desarrollar una disciplina formativa, preferentemente en el cumplimiento de sus
tareas.
Marcar reglas para usar los medios tecnológicos (computadora, internet, tableta,
celulares, videojuegos, televisión) tiempo de uso, ocupación en espacios visibles,
supervisión de contenido apropiado para su edad. Revise las políticas, las
condiciones y la edad apropiada para el uso.
Participar en las actividades escolares, con el propósito de generar ambientes
escolares seguros y de convivencia pacífica, inclusiva y democrática.
FUENTE: ENTORNOS ESCOLARES SEGUROS EN EDUCACIÓN BÁSICA, Pp 18-19.
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